Para los Enfermos

Misa de Sanación




Para los Enfermos


Para los enfermos:

El pecado es una enfermedad del alma, es un malestar en mi relación con Dios y también una esclavitud: Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado (Jn 8, 34). Y Jesús vino para los pecadores que él describe como enfermos: Al oír esto, Jesús les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos (Mc 2, 17). Los niños nacen con una naturaleza humana caída y manchada por el pecado original. Por la rebeldía de Adán, esta naturaleza está "enferma" y necesita la sanación de Jesús a través del lavamiento por el bautismo (1 P 3, 21). ¿Qué padre, cuyo hijo está enfermo, le diría, "Tú eres un niño y no puedes decidir por tí mismo, entonces no te voy a llevar al hospital hasta que seas mayor y puedas decidir si quieres ir"? ¡El niño podría morir!

¿Recuerdas que al bautizarnos nos vestimos con Cristo? ¿No se preocupan los padres de que su hijo que tenga comida, medicina y todo tipo de cuidado? ¿Se le pregunta antemano al niño si quiere vestirse antes de ponerle la ropa?, por su puesto que no.

El bautizar a los niños demuestra que la unión con Dios es iniciativa de Él antes que del hombre, porque un niño no sabe nada. La historia de la salvación nos muestra que Dios siempre toma la iniciativa al relacionarse con nosotros: cuando éramos débiles... siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios, por la muerte de su Hijo (Ro 5, 6 y 10). "Éramos su enemigo" y Dios actuó por medio de Jesucristo sin pedirnos nuestra opinión o esperar que le pudiéramos responder. Sin que reconocieran a Jesús: Los papás traían a él los niños para que los tocase (Lc 18, 15). (Según dice el griego, eran bebés). La total gratuidad de la salvación se manifiesta particularmente en el bautismo de niños.

Jesús nunca ordenó bautizar solamente a los adultos: Id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado (Mt 28, 19-20). El orden de las palabras es interesante. Jesús dice "bautizar" ANTES de "enseñar". Mientras algunos evangélicos dicen que se tiene que enseñar la persona para que crea antes de bautizarlo, -por eso un niño no puede ser bautizado porque no puede aprender-, los padres católicos les bautizan y se comprometen a enseñarles después. La fe que se requiere para el bautismo no es una fe perfecta y madura, sino un comienzo que está llamado a desarrollarse. Los padres y padrinos prometen acompañar al niño en su crecimiento en la fe y maduración en su relación con Jesucristo. Si unos no cumplen su promesa, es otro problema.

Los metodistas bautizan a los niños por inmersión, o por derramar o rociar agua. Los presbiterianos no consideran el bautismo necesario para la salvación sin embargo urgen el bautismo de niños.

Termino con una carta de unos padres a su niño bautizado: (5)

"Querido hijo: Hoy hemos querido bautizarte en Cristo Jesús, sumergirte en la muerte y resurrección del Dios en el que nosotros creemos. En esta carta, que tú podrás leer más tarde, queremos explicarte el porqué.

No es por imponerte una opción por lo que hemos querido bautizarte, sino para abrir delante de ti un camino de libertad que, el día de mañana, podrás libremente elegir de nuevo y tomarlo.

Nosotros hemos querido darte lo mejor que teníamos. Creemos que esta pequeña semilla de la fe, sembrada, hoy en el jardín de tu corazón, germinará, a la luz del día y en las tinieblas de la noche, en lo más secreto de tu vida.

Te sumergimos hoy en el océano de amor de Jesucristo para darte una fuerza nueva, mayor que nosotros y mayor que tú. Ella será el valor de tus combates, la lucidez de tus opciones, la luz de tus pasos. Será tu esperanza y tu alegría, para vencer las fuerzas del mal.

Hemos querido bautizarte en Cristo, para que llegues a ser un hombre libre y que se mantiene en pie, en medio de este mundo un tanto loco a veces. Y sobre todo, para que llegues a ser un hermano que construye, con Dios, el futuro de nuestra tierra....

Lo mismo que María cuando ofreció a su Hijo Jesús en el Templo, también nosotros hemos querido conducirte al umbral de la Casa de Dios....

Pues es Jesús, y sólo él, tu Salvador y tu Señor, quien trazará mañana un camino de paz y de libertad para ti. Por encima de tus angustias y de tus miserias, él te abrirá la Casa de su Padre y, en tu muerte, hará brotar su eternidad".